miércoles, 22 de julio de 2026

 

                “Morteros”

                     Ayer un “Fuerte” hoy una ciudad.

Teorías sobre el largo brazo de la historia y sus  implicancias en el amanecer de un pueblo.

 

En busca de material para escribir mi último libro “En Tierras de Ansenuza”, al querer interpretar lo acontecido en la fundación de pueblo Morteros surgieron hechos que me indujeron a descifrarlos. Un desafío imposible hasta el presente, porque no hallé escritos sobre sus primeros años como pueblo, cuando a partir de 1891 ya era regido por autoridades municipales, electas por autorización del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Casi en simultáneo, a partir del 1898 los ediles en dos libros relatan los mismos acontecimientos. Y pregunto… ¿había dos municipios: uno al este del ferrocarril y otro al oeste?  

El primero de los libros de Memorias: el A 0101, lo inician el día 24/09/1898 y lo cierran con el acta N° 90 del día 30/10/1905.   

El segundo libro, el A 0102 lo inician el día 26/06/1899 y curiosamente lo cierran seis meses después con el acta N°30 del día 04/12/1899. De allí en más, el relato sólo continuaría en el primero de los libros.

En ambos, dicen que en el año 1898, en comicios celebrados en el atrio de la Capilla de “La Asunción”, construida en año 1891 y designada “Parroquia del Pueblo” y sede del Curato de Morteros, resulta electo a cargo de la Comisión Municipal el Sr. Pedro Morali quien viene a remplazar al Sr. Alberto In´Aebnit, electo en 1893.                 

En 1899, según se difiere de los escritos, el actual Comisionado Sr. Alberto In´Aebnit convoca a elecciones. El Comisionado Sr. Adolfo Liebman, oriundo de Santa Fe, (¿había dos comisionados?) mantenía discrepancias con los primeros colonos arribados al lugar.  

Serias diferencias separaban a los ediles de la mayoría, de las autoridades municipales, que consideran nulo el resultado de la elección por haberse celebrado ésta en el atrio de la Iglesia de “San Bartolomé”. Opinan que el acto no es válido al no ser ésta la “Parroquia del Pueblo”.

Y que la segunda vez el Comisionado lo hizo fuera de los términos de la Ley que exige convocar a comicios quince días antes del acontecimiento y solo habían sido siete, y que por lo tanto desconocen el resultado de la misma.

El Sr. Pedro Morali, Comisionado Municipal a cargo, cierra entonces el balance del ejercicio del año anterior del Sr. Liebman, negándose a entregar el Municipio a las autoridades recientemente electas.

Al no llegar a un acuerdo las partes, los ediles nombran al Concejal Sr. Francisco Torres, quien se hace cargo interino del gobierno y dan por concluida la sesión.

Días después, sin la presencia del Comisionado Sr. Pedro Morali, la Concejalía hace entrega de libros, bienes e inmuebles municipales a las nuevas autoridades. Asume el Sr. Cayetano Colleoni y el Sr. Alberto In´Aebnit asume su Concejalía, según arreglo establecido con el jefe político zonal.

Encargan al Concejal Liebman que, estando vacante el cargo del “Curato Eclesiástico”, hable con el Patrono de la Iglesia Parroquial del este Sr. Juan Beiro, y le solicite que por el momento entreguen el cementerio al Municipio para su mantenimiento, dejando a salvo los derechos de propiedad de la Diócesis sobre el mismo, hasta que se resuelva lo del Curato de la Provincia.  

A inicios del 1900, renuncia el Interventor Sr. Cayetano Colleoni, y el Concejo designa Interino al Concejal Sr. Adolfo Liebman.

Las nuevas autoridades, convocadas a reunión y al negarles el Comisario Municipal las llaves de la sede comunal, se reúnen en el domicilio del Sr. Liebman.

Llaman a elecciones y en los comicios es electo el Sr. Pedro Tofanelli, a quien no le permiten asumir el cargo por no contar éste con la edad necesaria, que exige un mínimo de 30 años y él tiene sólo 26.

La Mayoría mociona para la Intendencia a quien logró el segundo lugar en la contienda: el Sr. Adolfo Liebman, quien asume interinamente el cargo.

En los comicios del año 1901, en elecciones confirman a Intendente al Sr. Adolfo Liebman.

En el 1902, es reelecto el Sr. Adolfo Liebman. Segundo en la lista opositora es el Sr. Antonio Gallo.

El Intendente Liebman reúne a los ediles para informarles del resultado de las elecciones celebradas en el atrio de la “Parroquia de La Asunción”.

E informa a los presentes haber recibido días atrás y antes de los comicios, una nota que no dio a conocer a los ediles y desoyó, de vecinos de Colonia Isleta que solicitaban que las elecciones se celebren en el atrio de la “Capilla de San Bartolomé”, por contar el lado oeste con mayor población. Sobreviene entre los ediles una imprevista discusión y los de la mayoría se retiran sin aprobar los comicios. 

Días después, la “Diócesis de Córdoba” informa haber elevado a categoría de “Parroquia del Pueblo” a la capilla de “San Bartolomé” y autorizado a que se celebren las elecciones en el atrio de la misma.

No conforme con el veredicto, el Sr. Liebman envía una nota diciendo que no accederá a convocar nuevamente a elecciones y presenta su renuncia al cargo por el que fue electo. Asume interino el Sr. Antonio Gallo quien convoca a nuevos comicios a celebrarse en el atrio de la Iglesia de “San Bartolomé”.

En la convocatoria es electo Intendente el Sr. Antonio Gallo. Durante su gestión se discuten y aclaran entredichos de parroquianos que no adhieren a costumbres comunes a observar y cumplir.

En el 1903, es reelecto Intendente el Sr. Antonio Gallo. Los ediles en la reunión censuran el proceder del Sr. Adolfo Liebman que marchó a Europa sin responder a reclamos por irregularidades observadas en los ingresos atribuidos a la atención de caminos, cunetas y otros rubros durante su gestión. Sobreviene en el Municipio un período donde faltan los recursos necesarios para atender obligaciones.

Es cuando, colonos recientemente arribados a tierras de Ansenuza ofrecen hacer caminos y cunetas a cambio de impuestos.

Y comienza la honrosa tarea de los inmigrantes que con trabajo  fundaron nuevas colonias. 

Esta breve síntesis de hechos que interesan en el acontecer en un pueblo que se constituía, dejó interrogantes sin resolver.

En los comicios, los electores que discutían… ¿lo hacían por el número de habitantes de uno u otro lado del pueblo, o por algo más profundo que los dividía cuando confrontaban por los atrios de las Iglesias?

Apellidos como In´Aebnit, Brinkmann, Seeber, Vignaud, Torkins, Lhemann, Bruner, Sulter, Neumeyer, Gasser, Sigel, Bigand, Gorchs… todos extranjeros convocados por Urquiza de la ola arribada allá por el año 1854, permite suponer que, imbuidos de diferentes matices culturales los recién llegados, con sus experiencias, pueden muy bien haber influido en las costumbres del entorno.

No hay que ignorar el arribo al lugar, según dichos conocidos, de una sociedad internacional y secreta: los masones, que dejaron su impronta en el lugar.  

Habían sido los primeros inmigrados en hacerse de las tierras de Ansenuza que luego vendieron a los italianos del Piamonte, los descendientes por mayoría, de quienes se habían asentado en Colonia Esperanza.

Política y religión son elementos claves en la constitución de los pueblos que movieron y mueven, las estructuras del tiempo que lleva a interactuar en el hacer y el vivir de las sociedades.

Interrogantes que, al examinar lo acontecido en Colonia Esperanza, Santa Fe, en los albores de la inmigración, estimuló mi curiosidad por descifrar posibles influencias aquí.    

¿Qué ocurrió en Esperanza?

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