“Morteros”
Ayer un “Fuerte” hoy una
ciudad.
Teorías sobre el largo
brazo de la historia y sus implicancias en
el amanecer de un pueblo.
En busca de material
para escribir mi último libro “En Tierras de Ansenuza”, al querer interpretar
lo acontecido en la fundación de pueblo Morteros surgieron hechos que me indujeron
a descifrarlos. Un desafío imposible hasta el presente, porque no hallé
escritos sobre sus primeros años como pueblo, cuando a partir de 1891 ya era regido por autoridades
municipales, electas por autorización del Gobierno de la Provincia de Córdoba.
Casi en simultáneo, a
partir del 1898 los ediles en dos
libros relatan los mismos acontecimientos. Y pregunto… ¿había dos municipios: uno al este del ferrocarril y otro al oeste?
El primero de los
libros de Memorias: el A 0101, lo
inician el día 24/09/1898 y lo
cierran con el acta N° 90 del día 30/10/1905.
El segundo libro, el A 0102 lo inician el día 26/06/1899 y curiosamente lo cierran seis
meses después con el acta N°30 del
día 04/12/1899. De allí en más, el
relato sólo continuaría en el primero de los libros.
En ambos, dicen que en el
año 1898, en comicios celebrados en
el atrio de la Capilla de “La Asunción”, construida en año 1891 y designada “Parroquia del Pueblo” y sede del Curato de
Morteros, resulta electo a cargo de la Comisión Municipal el Sr. Pedro Morali quien
viene a remplazar al Sr. Alberto In´Aebnit, electo en 1893.
En 1899, según se difiere de los escritos, el actual Comisionado Sr.
Alberto In´Aebnit convoca a elecciones. El Comisionado Sr. Adolfo Liebman,
oriundo de Santa Fe, (¿había dos comisionados?)
mantenía discrepancias con los primeros colonos arribados al lugar.
Serias diferencias
separaban a los ediles de la mayoría, de las autoridades municipales, que consideran
nulo el resultado de la elección por haberse celebrado ésta en el atrio de la
Iglesia de “San Bartolomé”. Opinan que el acto no es válido al no ser ésta la
“Parroquia del Pueblo”.
Y que la segunda vez el
Comisionado lo hizo fuera de los términos de la Ley que exige convocar a
comicios quince días antes del acontecimiento y solo habían sido siete, y que por
lo tanto desconocen el resultado de la misma.
El Sr. Pedro Morali, Comisionado
Municipal a cargo,
Al no llegar a un
acuerdo las partes, los ediles nombran al Concejal Sr. Francisco Torres, quien se
hace cargo interino del gobierno y dan por concluida la sesión.
Días después, sin la
presencia del Comisionado Sr. Pedro Morali, la Concejalía hace entrega de
libros, bienes e inmuebles municipales a las nuevas autoridades. Asume el Sr. Cayetano
Colleoni y el Sr. Alberto In´Aebnit asume su Concejalía, según arreglo
establecido con el jefe político zonal.
Encargan al Concejal
Liebman que, estando vacante el cargo del “Curato Eclesiástico”, hable con el
Patrono de la Iglesia Parroquial del este Sr. Juan Beiro, y le solicite que por
el momento entreguen el cementerio al Municipio para su mantenimiento, dejando
a salvo los derechos de propiedad de la Diócesis sobre el mismo, hasta que se
resuelva lo del Curato de la Provincia.
A inicios del 1900, renuncia el Interventor Sr.
Cayetano Colleoni, y el Concejo designa Interino al Concejal Sr. Adolfo
Liebman.
Las nuevas autoridades,
convocadas a reunión y al negarles el Comisario Municipal las llaves de la sede
comunal, se reúnen en el domicilio del Sr. Liebman.
Llaman a elecciones y
en los comicios es electo el Sr. Pedro Tofanelli, a quien no le permiten asumir
el cargo por no contar éste con la edad necesaria, que exige un mínimo de 30
años y él tiene sólo 26.
La Mayoría mociona para
la Intendencia a quien logró el segundo lugar en la contienda: el Sr. Adolfo
Liebman, quien asume interinamente el cargo.
En los comicios del año
1901, en elecciones confirman a
Intendente al Sr. Adolfo Liebman.
En el 1902, es reelecto el Sr. Adolfo
Liebman. Segundo en la lista opositora es el Sr. Antonio Gallo.
El Intendente Liebman reúne
a los ediles para informarles del resultado de las elecciones celebradas en el
atrio de la “Parroquia de La Asunción”.
E informa a los
presentes haber recibido días atrás y antes de los comicios, una nota que no
dio a conocer a los ediles y desoyó, de vecinos de Colonia Isleta que
solicitaban que las elecciones se celebren en el atrio de la “Capilla de San
Bartolomé”, por contar el lado oeste con mayor población. Sobreviene entre los
ediles una imprevista discusión y los de la mayoría se retiran sin aprobar los
comicios.
Días después, la
“Diócesis de Córdoba” informa haber elevado a categoría de “Parroquia del
Pueblo” a la capilla de “San Bartolomé” y autorizado a que se celebren las
elecciones en el atrio de la misma.
No conforme con el
veredicto, el Sr. Liebman envía una nota diciendo que no accederá a convocar
nuevamente a elecciones y presenta su renuncia al cargo por el que fue electo.
Asume interino el Sr. Antonio Gallo quien convoca a nuevos comicios a
celebrarse en el atrio de la Iglesia de “San Bartolomé”.
En la convocatoria es
electo Intendente el Sr. Antonio Gallo. Durante su gestión se discuten y
aclaran entredichos de parroquianos que no adhieren a costumbres comunes a
observar y cumplir.
En el 1903, es reelecto Intendente el Sr.
Antonio Gallo. Los ediles en la reunión censuran el proceder del Sr. Adolfo
Liebman que marchó a Europa sin responder a reclamos por irregularidades
observadas en los ingresos atribuidos a la atención de caminos, cunetas y otros
rubros durante su gestión. Sobreviene en el Municipio un período donde faltan
los recursos necesarios para atender obligaciones.
Es cuando, colonos
recientemente arribados a tierras de Ansenuza ofrecen hacer caminos y cunetas a
cambio de impuestos.
Y comienza la honrosa
tarea de los inmigrantes que con trabajo fundaron nuevas colonias.
Esta breve síntesis de
hechos que interesan en el acontecer en un pueblo que se constituía, dejó
interrogantes sin resolver.
En los comicios, los
electores que discutían… ¿lo hacían por el número de habitantes de uno u otro
lado del pueblo, o por algo más profundo que los dividía cuando confrontaban
por los atrios de las Iglesias?
Apellidos como
In´Aebnit, Brinkmann, Seeber, Vignaud, Torkins, Lhemann, Bruner, Sulter,
Neumeyer, Gasser, Sigel, Bigand, Gorchs… todos extranjeros convocados por
Urquiza de la ola arribada allá por el año 1854,
permite suponer que, imbuidos de diferentes matices culturales los recién
llegados, con sus experiencias, pueden muy bien haber influido en las costumbres
del entorno.
No hay que ignorar el
arribo al lugar, según dichos conocidos, de una sociedad internacional y
secreta: los masones, que dejaron su impronta en el lugar.
Habían sido los
primeros inmigrados en hacerse de las tierras de Ansenuza que luego vendieron a
los italianos del Piamonte, los descendientes por mayoría, de quienes se habían
asentado en Colonia Esperanza.
Política y religión son
elementos claves en la constitución de los pueblos que movieron y mueven, las
estructuras del tiempo que lleva a interactuar en el hacer y el vivir de las
sociedades.
Interrogantes que, al
examinar lo acontecido en Colonia Esperanza, Santa Fe, en los albores de la
inmigración, estimuló mi curiosidad por descifrar posibles influencias aquí.
¿Qué ocurrió en
Esperanza?